Skip to main content
masaje

¿Por qué no puedes perderte un buen masaje erótico?

Los masajes eróticos cada vez son más populares, incluso existen muchos habituales clientes de sexo de pago que prefieren pagarse a esta modalidad. Las razones es que sus efectos duran bastante más tiempo que un solo orgasmo y que bien realizado reconforta bastante. Si te lo realiza una masajista de verdad, es seguro que no vas a olvidarlo, ya que sus efectos son extraordinarios.

Para que lo tengáis más claro, vamos a explicar como suele ser un servicio normal de masaje erótico para que no haya dudas y sepamos diferenciar un masaje normal de uno erótico:

Es fundamental que, al ser un masaje erótico, recibamos ese masaje siempre con la mente en clave erótica, debemos dejarnos llevar, pero también saber lo que va a pasar, lo cual es bastante excitante.

Debemos de estar tranquilos, sin mirar el reloj y relajados, no dormirnos. Las caricias nos deben estimular no hacernos tener ganas de dormir.

La desnudez es fundamental ya que nos excitaremos al estar desnudos ante otra persona extraña

Hay que confiar en el profesional que te va a dar el masaje, dejándonos llevar por todas las sensaciones que nos producen sus masajes sin tener que sentirnos cohibidos en algún momento.

Si te realizan el masaje en una casa particular (en la tuya, por ejemplo) se puede adecuar y crear un ambiente verdaderamente estimulante, donde reine la luz tenue y que se acompañe de diversas músicas, tipo jazz, instrumental. Etc.

En caso de que tengas un juguete sexual, debes dárselo al

masaje erotico 2

Masaje erótico en pareja Barcelona

Todavía hay personas que tienen una idea errónea a la hora de percibir el masaje erótico. Normalmente suele confundirse con los masajes con final feliz, donde muchos piensan y lo comparan con el mundo de las escort, una especie de forma de camuflar el sexo de forma discreta.

Un masaje erótico que merezca la pena, suele estar desarrollado bajos las técnicas tantria, si lo hacemos desde un punto de vista profesional se debe fortalecer y vitalizar el apetito sexual de las personas que lo realizan.

Para hacer un masaje erótico, lo primero debemos ambientar el espacio en el que se hace, luz tenue, al que acompañen una serie de caricias realizadas lentamente y de forma progresiva, unidas a unos movimientos lentos que hagan que aumente su placer o una música que acompañe.

Debemos tener claro que tanto masajista como acompañante deben estar de manera obligatoriamente desnudos. Una clave importante es que está prohibido tener sexo, pero ¿cuál es la razón? Pues que de esta manera se consigue la mayor excitación, por la que recuperamos nuestras ganas de sexo en todos los sentidos.

Por lo tanto, en el masaje erótico, tenemos un complemento magnífico que hará que se incremente la pasión y nuestra vida sexual de pareja. Este quizás es uno de los principales cometidos de recurrir a estos masajes, la recuperación del deseo en nosotros mismos.

Claves en el masaje erótico

Lo más difícil es hacer bien los movimientos con las manos, lo que puede hacer que empatice y conectar

masaje erotico

Cómo se debe hacer un buen masaje erótico en Barcelona

Existen en el mercado multitud de libros y enseñanzas, las cuales nos indican cómo podemos recibir un buen masaje mediante los consejos de profesionales con reputada experiencia. Lo más importante es tener en cuenta todos los factores que tienen más influencia en la calidad del masaje, el cual depende en buena medida del masajista y las condiciones más adecuadas para que se lleve a la realidad.

Vamos con estos interesantes consejos:

  •         Debemos elegir al profesional adecuado: Lo más recomendable es ponerse en manos de un profesional adecuado. Esto es lo más conveniente si queremos que los efectos del masaje sean los esperados. Adquiere gran importancia sentirse cómodo con la persona que lo realiza, la cual no dudará en explicar cómo debemos recibir un masaje. Existe una variada oferta de masajistas.
  •         La alimentación: es mejor alimentarse normalmente antes de ir al masaje sin sentir hambre o sed mientras nos hacen el masaje.
  •         La higiene: Una ducha caliente nos ayudará a sentirnos cómodos antes de que se realice el masaje en la camilla. Algo habitual es calentar los músculos primeros para que estén relajados y evitar de esta manera las molestias.
  •         Ropa: Lo mejor es vestir de forma cómoda y elástica, quitemos los accesorios y joyas, es lo mejor para saber cómo podemos recibir un masaje ideal.
  •         Relajación: Debemos centrarnos en la meditación para poder desconectar de todo lo externo. No debemos hablar y hay que dejarse llevar, el profesional hará todo
Orgasmo-masculino-Foto-iStock-Photos_CLAIMA20160621_0120_43

Iniciación a mi tantra sexual

De fiesta existen muchos personajes bastante peculiares, desde los típico pagafantas a lo malotes de barrio, pasando por los pijitos rematados. No obstante, por lo que fauna femenina se trata encontramos tres tipos: Las facilonas, las asexuales y las espirituales.

Hace 1 mes conocí a Juliette, una de tipo espiritual. La primera noche en la disco, bailamos, muy pegados y hubo algún que otro beso, pero nada más, tan solo nuestros teléfonos.

Estuvimos en contacto durante una semana, hasta que nos volvimos a encontrar en el mismo lugar que la semana anterior. Ahí ya tuvimos un poco más de roce. Nos besamos apasionadamente durante toda la noche y nos escabullimos al aseo de mujeres para tener un affaire un poco más íntimo e intenso. Echamos uno y luego me pude correr en su boca mientras gozaba al máximo.

Después de esta noche lujuriosa, quedamos un par de días para tomar un café y un poco más hasta que ella me contó si me gustaba el sexo tántrico. Le respondí que nunca lo había practicado.

Juliette decidida, me agarró de la mano y nos condujimos a su casa, de estilo étnico. Allí me hizo desnudarme y  a explicarme un poco de que se trataba el tantra, los masajes y el sexo.

Me ordenó que me tumbara bocarriba y que me dejara llevar. Que tocara lo que quisiera y disfrutara. Mientras yo me relajaba, ella ponía música de ambiente y un poco de incienso. Para mi gusto ideal para la ocasión.

Ella …

masaje inesperado

Una noche de masaje improvisado

Siempre había sido muy reacio a registrarme en estas nuevas aplicaciones donde conocer gente. Pero aquel día, no sé, estaba especialmente curioso y deseoso por conocer a la mujer de mis sueños. Mi intención principal era, como imaginaréis, para pasar el rato. Aunque si accedía a más encuentros, ¿por qué no disfrutar de encuentros placenteros y esporádicos?

Así que entré. Me puse un pseudónimo para así evitar cruzarme en esta red con gente conocida. Una foto en la que no se me viera completamente bien, de espaldas, pero que se intuyese que un buen rato conmigo era posible pasar, que iban a estar a gusto entre mis fuertes y grandes brazos.

Me curré un buen perfil: ingeniero, con humor, que busca una relación estable (por qué no), al que le gusta la playa, adora a los perros y una velada a la luz de las velas. Me dirigí al filtro y busqué las mujeres de Barcelona que fuesen rubias entre los 28 y 35 años.

Y así fue como encontré a Sherezade. Rubia, ojos verdes, labios carnosos. El flechazo fue mutuo y no dejamos de hablar durante horas. Resultó vivir a pocas calles de mí, así que fui valiente y le pedí una cita la noche siguiente.

cita

Quedamos en un bar cercano. La reconocí por sus ojos verdes, aunque lo que más me llamó la atención de ella fue su minifalda roja que le hacían unas piernas largas de lo más bonitas.

Estuvimos durante más de 2 horas hablando

masajes-erticos

Relax inesperado

Muchas veces había pasado por ese local nuevo que habían abierto en la calle de mi oficina.

Con mucho revoloteo de gente a la hora de comer, nunca me había parado a mirar qué podía ofrecer para atraer a tanta gente. Una tarde, después de un día tenso con el jefe y de que un cliente me gritara, salí de la oficina antes de hora. Me encendí un cigarro nada más pisar la calle. Ya había tenido suficiente por un día. No tenía ningunas ganas de volver a casa. Sólo me esperaban unas cajas de cerveza y una montaña de desorden. Lo habitual.

Ese pitillo me supo a poco. Me fumé otro mientras veía que un hombre entraba en ese negocio nuevo. “Masajes”, anunciaba el cartel. ¡Dios, sí! Un masaje me quitaría la tensión de todo el día, y del trimestre en general. Entré sin pensármelo mucho. Dentro, un montón de chicas con bata blanca arremolinadas alrededor del mostrador. Fotos de gente tumbada boca abajo en camillas inundaban las paredes, aunque la luz del local era más bien tenue, como la que esperas encontrar en un bar de copas por la noche.

Pregunté por los servicios, y me dejaron escoger a la masajista. Elegí una chica menudita, pero que tenía el pelo muy largo y rizado. Había algo en ella que me hacía desinhibirme de todo el peso que llevaba en la mente. Me llevó a una habitación con camilla, cojines y un surtido de aceites. Me quité la camisa, y mientras me estaba tumbando me dijo:

– También es necesario …

masaje erotico

Una aventura laboral, a dos manos

Admitámoslo, a todos nos puede la erótica de poder. ¿Quién no ha soñado en algún momento de su vida laboral con acostarse con su jefe/a? ¡Pocos pueden responder que no a esta pregunta! Se dice que el sexo y el trabajo no son una buena idea, pero si eres una escort, la perspectiva del sexo cambia y te parece un intercambio más entre dos personas.

En este caso, entre tres personas. Comenzaba a trabajar en un gran bufete de abogados con dos de los socios de la firma. Estaba de lo más emocionada por poder llevar junto a ellos uno de los casos más importante de aquel año. Pronto, me di cuenta que, entre tanta reunión y e-mail, los dos socios me miraban cualquier parte de mis senos, de mi culo o de mis labios con excesivo deseo, no es que me extrañara, yo había trabajado como masajista en un centro de masajes eroticos barcelona  y ya sabia del poder de mi cuerpo respecto a los hombres.

Lo hacían a la vez, el mirarme, sin cortarse y con ganas de que y les devolviera las miradas. Al principio, me corté; pero con el tiempo, me pareció un juego de lo más picante.

 

Encuentro en un hotel

Así que, entre despacho y bajo las mesas, les tocaba con mis piernas a ambos en la entrepierna, y no paraban de soñar con llevarme a la cama. En una de esas reuniones, los dos me lo propusieron.

Llevaban tiempo pensándolo, querían …