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Iniciación a mi tantra sexual

De fiesta existen muchos personajes bastante peculiares, desde los típico pagafantas a lo malotes de barrio, pasando por los pijitos rematados. No obstante, por lo que fauna femenina se trata encontramos tres tipos: Las facilonas, las asexuales y las espirituales.

Hace 1 mes conocí a Juliette, una de tipo espiritual. La primera noche en la disco, bailamos, muy pegados y hubo algún que otro beso, pero nada más, tan solo nuestros teléfonos.

Estuvimos en contacto durante una semana, hasta que nos volvimos a encontrar en el mismo lugar que la semana anterior. Ahí ya tuvimos un poco más de roce. Nos besamos apasionadamente durante toda la noche y nos escabullimos al aseo de mujeres para tener un affaire un poco más íntimo e intenso. Echamos uno y luego me pude correr en su boca mientras gozaba al máximo.

Después de esta noche lujuriosa, quedamos un par de días para tomar un café y un poco más hasta que ella me contó si me gustaba el sexo tántrico. Le respondí que nunca lo había practicado.

Juliette decidida, me agarró de la mano y nos condujimos a su casa, de estilo étnico. Allí me hizo desnudarme y  a explicarme un poco de que se trataba el tantra, los masajes y el sexo.

Me ordenó que me tumbara bocarriba y que me dejara llevar. Que tocara lo que quisiera y disfrutara. Mientras yo me relajaba, ella ponía música de ambiente y un poco de incienso. Para mi gusto ideal para la ocasión.

Ella comenzó a masajearme los brazos y el pecho, como si un masaje normal se tratase, hasta que agarró con suavidad mis testículos y mi pene.

Comenzó a masajearlo muy muy dulcemente, y yo comencé a acariciarla. Ella se dejaba, y yo también. Comenzó a masturbarme delicadamente y yo comencé a introducirle mis dedos de igual forma. Estabamos excitados pero aun no sabía que iba a suceder.

Me aconsejó que nos sentaramos, yo con las piernas estiradas y ella sobre de mí con las suyas medio flexionadas. Me dijo que lo más importante era no realizarnos caricias. Lo encontré raro y le pregunté entre medio de nuestra excitación lenta y dulce. Si queríamos disfrutar más del placer  mutuo.

Comencé a penetrarla y ella empezó a disfrutar. Ella con el mismo vaivén comenzó a realizar más fuerza con su pelvis y a realizar pequeñas estrangulaciones con su vagina. ¡No me lo podía creer!

Tras dos horas de placer continuo y espiritual, Juliette me acabó de encandilar con sus encantos y su felación  acompañada con otro masaje tántrico entre mis testículos y mi pene. Entonces comprendí que no quería parar, ella quería más, quería más de mí…

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